Cuando la técnica no alcanza: comunicación, liderazgo y productividad en arquitectura y construcción

Hace algunos años escribía sobre cómo el coaching había comenzado a transformar mi manera de entender la profesión y, con el tiempo, también mi propósito. Hoy, mirando ese recorrido con cierta distancia, creo que una de las cosas que más cambió fue mi forma de observar los desafíos que atravesamos quienes trabajamos en arquitectura, diseño y construcción.

Cuando estudiamos arquitectura, gran parte de nuestra formación está orientada a desarrollar capacidades técnicas: proyectar, diseñar, resolver, materializar, gestionar. Aprendemos a pensar en estructuras, materiales, normativa, costos y tantas otras variables que forman parte de nuestra práctica profesional. Sin embargo, una vez que ingresamos al mundo laboral, rápidamente descubrimos que los proyectos no se desarrollan únicamente sobre planos.

Trabajamos con clientes, colegas, colaboradores, proveedores, constructores, equipos y muchas otras personas. Y es justamente en esa interacción donde aparecen buena parte de los desafíos cotidianos: conversaciones que no sabemos cómo abordar, conflictos que se postergan, dificultades para delegar, equipos que no logran coordinarse, decisiones que se dilatan, problemas de comunicación o líderes que todavía no encontraron la manera de generar compromiso en quienes los acompañan.

Fue a partir de mi propia experiencia y de mi formación en coaching, gestión de proyectos y comportamiento humano que comencé a mirar estas situaciones desde otro lugar. El coaching ontológico, rama en la cual me desarrollo, propone observar al ser humano desde una perspectiva integral, poniendo especial atención en el lenguaje, las emociones y la corporalidad, y en cómo nuestra manera de interpretar la realidad condiciona las posibilidades que vemos disponibles.

Para mí, llevar esta mirada al mundo de la arquitectura y la construcción fue un desafío, pero también una enorme oportunidad. Porque no se trata de dejar de lado aquello que aprendimos como profesionales, sino de sumar herramientas que nos permitan utilizar mejor nuestros conocimientos y desenvolvernos de manera más efectiva en contextos que, muchas veces, son complejos y cambiantes.

Durante mucho tiempo hablamos de comunicación, liderazgo, negociación, gestión de conflictos, organización o inteligencia emocional como “habilidades blandas”, casi como si fueran complementarias frente a lo verdaderamente importante: lo técnico. Sin embargo, cuanto más conozco nuestra industria, más convencida estoy de que de blandas tienen poco cuando observamos su impacto.

Una comunicación deficiente puede generar errores, reprocesos y malos entendidos. Una mala coordinación puede afectar plazos y costos. Un conflicto que no se gestiona puede deteriorar vínculos y equipos. Un liderazgo poco efectivo puede hacer que personas valiosas pierdan motivación. Y una organización deficiente puede convertir la gestión cotidiana en una sucesión permanente de urgencias.

Por eso, cuando hablamos de productividad, para mí no alcanza con preguntarnos cuánto hacemos. También deberíamos preguntarnos cómo lo hacemos, cómo nos organizamos, cómo tomamos decisiones, cómo nos comunicamos y cómo conseguimos que las personas que forman parte de nuestros proyectos puedan trabajar mejor juntas.

En los últimos años fui profundizando mi formación en comportamiento humano y desarrollo profesional, buscando justamente ese punto de encuentro entre dos mundos que para mí nunca deberían estar separados: la dimensión técnica de nuestra profesión y la dimensión humana que hace posible llevarla adelante. Y creo que allí existe una enorme oportunidad para nuestra industria.

No necesariamente necesitamos hacer más. Muchas veces necesitamos aprender a hacer diferente. Ser más conscientes de nuestras fortalezas y áreas de mejora, desarrollar herramientas para liderar, mejorar nuestras conversaciones, gestionar mejor nuestro tiempo, aprender a delegar, abordar los conflictos y tomar decisiones con mayor claridad.

El cambio es posible incluso dentro de sectores que históricamente han sido percibidos como rígidos o resistentes a modificar determinadas formas de trabajar. Y, en mi experiencia, la evidencia está en los resultados: mayor disciplina y motivación, liderazgos con foco en las personas, comunicación interna más fluida, mejor gestión emocional y de conflictos, y equipos y espacios de trabajo más cohesionados.

En el mes de agosto, tuve la oportunidad de conversar justamente sobre estos temas en Radio Sarandí. La columna abordó la comunicación, el liderazgo, la productividad, la coordinación de equipos, el manejo de conflictos y la toma de decisiones, poniendo sobre la mesa una realidad que cada vez considero más evidente: muchos de los problemas que enfrentamos en nuestros proyectos no se resuelven con una herramienta técnica más, sino aprendiendo a trabajar mejor con nosotros mismos y con los demás.

Quiero agradecer especialmente al Arq. Mario Bellón, quien fue quien me invitó a participar de la radio y me dio la oportunidad de compartir esta mirada sobre una profesión que amo y a la que sigo encontrando nuevas formas de aportar. También agradezco a Radio Sarandí por abrir este espacio de conversación y por la confianza para hablar de un tema que considero cada vez más necesario dentro de nuestro sector.

Si algo me dejó esta experiencia es la certeza de que aquella búsqueda que comenzó algunos años atrás sigue creciendo y tomando nuevas formas. Lo que comenzó como un cuestionamiento personal sobre qué tipo de profesional quería ser terminó convirtiéndose en una manera diferente de acompañar a otros profesionales y equipos.

Hoy sigo creyendo que podemos construir oportunidades para nuestra profesión, pero también creo que esas oportunidades no dependen únicamente de lo que sabemos hacer técnicamente. Dependen de nuestra capacidad para comunicarnos, liderar, tomar decisiones, gestionar vínculos y adaptarnos a un mundo que cambia constantemente.

Quizás el verdadero desafío no sea elegir entre técnica y personas, sino aprender a integrar ambas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *